La calle es una fiesta…

Una crónica fotográfica

Camino solo por las calles rumbo a Casa Presidencial, ahí espero encontrarme con los miles de estudiantes, profesores y administrativos de las universidades públicas, que vienen a manifestarse contra las políticas del Ministerio de Hacienda en relación con los fondos destinados a la educación superior.

Cargo una sensación agridulce en mi cabeza, los últimos meses me han hecho cuestionarme la legitimidad de algunas luchas, y esta no es la excepción.

Creo en las universidades públicas, sin ellas yo no habría podido estudiar, tampoco habrían podido estudiar mi madre o mi padre.

Pero siento que muchas cosas no están claras, siento que la administración universitaria no ha sido tan transparente como debiera, y ahora mismo, que soy profesor en la universidad pública más joven del país, veo un abismo entre mis condiciones laborales y las de algunos docentes que esperan su pensión en las universidades más viejas.

Mis pensamientos se interrumpen de golpe cuando descubro a mis estudiantes entre el gentío, tratan de dar sentido a lo que ocurre a través de sus cámaras.

Nadie sabe muy bien que pasa, me informan que Casa Presidencial recibió un grupo de representantes, pienso:

Si los estudiantes no tienen representación en la negociación, no hay mucho que esperar, una salida al conflicto que no resuelva el problema de fondo, solo aplazarlo.

Me encuentro con un grupo de profesores y estudiantes del Instituto Tecnológico de Costa Rica, tratan de organizarse para gritar consignas, una profesora se hace con un megáfono y la multitud responde.

Esta es la razón por la que en la agencia de noticias nunca me piden coberturas de manifestaciones en Costa Rica, de repente la calle es una fiesta, no hay violencia, las escenas que observo en el visor de mi cámara son de alegría, de gente que la pasa bien. Es un código visual que no tiene sentido en otras latitudes.

Para darme aun más la razón, se acerca la Comparsa de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, la gente baila, se mezclan todos los estudiantes como si fueran antiguos conocidos.

No puedo evitar recordar que precisamente la Universidad de Costa Rica recortó el presupuesto de sus programas de Acción Social de las sedes regionales, como una forma de organizar su presupuesto. No se tocaron los gastos o salarios de la Sede Central.

Bailamos al ritmo de la comparsa, la calle es una fiesta.

Cuando me canso de bailar sigo caminando.

Percibo un olor rancio, es el humo del camión diesel del SINDEU, el sindicado de la Universidad de Costa Rica.

El camión se trata de abrir paso a la fuerza, mucha gente rechaza su presencia allí, los dirigentes del SINDEU ofrecen sus micrófonos a los dirigentes estudiantiles, cuando me acerco al camión solo veo funcionarios cercanos a su pensión en defensa de sus convenciones colectivas.

Me alejo de allí, hasta quedar fuera del alcance de los parlantes que escupen consignas de los sesenta.

Me acerco nuevamente a donde están los estudiantes, se escucha otra música y en las pancartas se leen otras consignas.

Concuerdo con la voz de los estudiantes, yo también creo que la educación superior pública tiene un enemigo adentro, y creo que corregir esta situación es una deuda que nos toca saldar a los docentes y administrativos actuales.

Sin ningún aviso comienza a llover, como solo llueve en el trópico en octubre, con furia, con arrebatos de viento.

Aquí las manifestaciones acaban cuando empieza la lluvia.

Epílogo

Luego de siete horas de dialogo, las distintas partes llegaron a un acuerdo.

Todo sigue siendo como al principio, el gobierno se compromete a no interferir en el destino que hagan las universidades de sus fondos, los rectores descubren que habían hecho mal los números, y que sí pueden cumplir con las exigencias de uso de los fondos que hace el gobierno.

Por momentos parece un mal chiste, la única victoria que podría señalar es la representación estudiantil en esta y futuras negociaciones.

Creo que la enfermedad que amenaza a las universidades sigue estando adentro.

Sigo cargando con esa sensación agridulce en mi cabeza.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s